Salía apurado hacia el colegio, se había hecho un poco tarde, y corrí hacia mi paradero a esperar el carro, pero en el camino me detuvo un vecino que ya era viejito, y me dijo, no te preocupes hijo, todo te va a salir bien, vas a ver que de aquí a un tiempo tendrás más de lo que tienes ahora, sólo di las gracias y me fui al paradero, no entendí muy bien, pero bueno me fui a estudiar.
Pasaron los años, y todo me salía casi bien, a veces sufriendo un poco, pero las cosas salían bien, salí del colegio e ingresé a la universidad, al mismo tiempo que conseguí un buen trabajo de medio tiempo, no recordaba ya lo que me dijo un día mi vecino.
Fui caminando hacia mi casa, y en eso vi como una tarjeta tirada en el suelo, me dio curiosidad por los colores que llevaba, así que la recogí y la abrí, era una tarjeta de misa del mes de mi vecino, cómo era que viviendo él tan cerca de mi, no me enteré cuando pasó, ya estaba casi en su casa, así que decidí tocar, fue su hermano quien me abrió, le entregué la tarjeta y me puse a llorar, me acordé de aquel día y sus buenos deseos, y yo hasta el día de hoy no había hecho nada por él.
FIN
Vivir dentro de una burbuja puede limitar la forma de percibir el mundo; en muchos casos al caer en la rutina uno olvida que respira, que lleva un corazón que marca irrefutablemente la cuenta regresiva. Tu personaje representa a ese individuo que olvida que está vivo.
ResponderEliminarhmmm la tarjeta de los deseos.... hmmmm
ResponderEliminar