domingo, 25 de diciembre de 2016

Sin Más Que Decir

Con el pantalón desgarrado, la camisa rota de un brazo, los zapatos despegados, aquellos días nunca los olvido, eran épocas de mi mala vida, andar como callejero y pelearme con borrachos, ¡Por Dios, que me pasaba! Nada era suficiente, siempre yendome a tomar con mis amigos, y de paso embriagándo a algunas chicas para estar con ellas, no era conciente de lo que hacía, pero eso no justifica nada.

Ese día era como cualquier otro, iba caminando de regreso a casa, siempre armado por la delincuencia, ya eran las 11 de la noche, y con mayor razón tenía que tener  cuidado, estaba un poco picado por los tragos de cerveza y luego un poco de ron con mis amigos, sentía que tal vez no llegaría a casa, pero paso a paso y apoyándome contra la pared, es así que seguía sin siquiera detenerme o voltear para ver si alguien me seguía, la calle pues estaba con las luces apagadas, tal vez se olvidaron de prenderlas, o habría corte de luz, la noche era tan oscura que ni la luna se notaba por las nubes a su alrededor.

Fue en ese momento que sentí un brazo en mi garganta, y una voz que me decía, ya perdiste, dame todo lo que tienes. Yo en mi ebriedad, le dí un golpe en el estómago y me di la vuelta, mala decisión, me di cuenta que no era uno sino dos, y sin pensarlo, y con el temor que algo me pasara, ya estaba comenzando a sudar en frío por lo que estaba pasando, no se me ocurrió otra cosa que sacar la pistola y disparé, sin mirar a dónde solo disparé, y para mi mala suerte, le dí en el pecho, los vecinos salieron y me vieron con el arma, yo no sabía que hacer, y de lejos comencé a escuchar las sirenas de la policía, ¡Qué había hecho! 
El complice de quien maté, se fue corriendo hacia el otro lado de la calle, sin que nadie lo parara. Y yo pues seguía con el arma en la mano, y con la impresión de lo que había hecho, estaba en shock, hasta que la policía llegó. Y al ver que había estado tomando, me detuvieron con arma y todo, me llevaron a la delegación, ni siquiera traía mis documentos. Llamé a casa, y mi madre lo único que hizo fue decirme, ya estás grande para asumir tus responsabilidades, colgué, y con lágrimas en los ojos, sólo miraba al policía que me comenzó a interrogar.

Es así que ahora estoy aquí, tras éstas rejas que día a día me van consumiendo, en un abrir y cerrar los ojos, perdí el significado de lo que era vivir, y ya para cuando salga seré un hombre mayor, al cuál ninguna mujer va a querer, y así viejo y sólo moriré.

1 comentario:

  1. ..chispas ..como aveces las situaciones y nuestras acciones guiados por la emocion y otras sustancias nos llevan a momentos desesperantes

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